El modelo de aparato, no el aparato. Define qué mide y cómo se traduce.
Se le pasan las instrucciones completas de la plataforma más lo que le adjuntes. No crea nada: propone, y tú decides.
Todo lo que hace falta para dar de alta un modelo nuevo: el contrato del decodificador, los límites, el catálogo de magnitudes y las trampas conocidas. Copiado entero sirve para encargárselo a un asistente.
Nuevo dispositivo → Creación modelo dispositivo
Traduce las comunicaciones que envía el dispositivo en datos. Se prueba antes de activarlo, y solo puede haber uno activo por modelo. Un borrador se puede probar en dispositivos concretos fijándoselo desde su ficha. Para crearlo puedes usar el asistente (IA): usa la documentación y los datos de arriba para escribir un decodificador compatible con la plataforma.
Los test se añaden al crear el modelo: se ejecutan contra su decodificador, y todavía no existe.
El comando en hexadecimal, como lo trae la hoja de protocolo. Luego es un botón en la ficha de cada aparato. Se guardan con «Crear» o «Actualizar».
Para escribir el decodificador sin crear un test por cada intento. Usa el código del editor.
El aparato físico, con su número de serie.
Lo que este modelo deja configurar. Al cambiar algo queda pendiente hasta que el aparato lo confirme: no es escribir en una ficha, es pedirle algo a un aparato que quizá esté dormido.
Lo que este modelo sabe hacer. El contenido sale del catálogo, no de aquí.
El contenido va en hexadecimal, como lo trae la hoja de protocolo. Se encola y sale cuando el aparato abra su ventana de recepción, que puede tardar.
Vuelve a decodificar lo que quedó en cuarentena o en error. Las mediciones se sustituyen, no se duplican, así que se puede repetir sin miedo.
El modelo decide lo demás: qué identificadores hacen falta, por dónde habla y qué se le puede configurar.
Este modelo no declara nada configurable.
Lo que mide en crudo ya viene del decodificador. Aquí se añaden magnitudes calculadas: una fórmula sobre lo que ya se mide, como pasar un voltaje a presión de columna.
Sin marcar ninguna se enseñan todas las que haya.
Todo lo que ha llegado, se haya podido decodificar o no. Pulsa una para ver qué traía y qué salió de ella.
Lo que le ha pasado al aparato y no es una medición: uniones a la red, confirmaciones de órdenes, avisos del decodificador.
No hay mediciones en ese rango. Elige otro, o comprueba que el dispositivo esté mandando tramas.
El sitio, no la caja. Sobrevive al aparato: se sustituye tres veces y la serie de datos sigue siendo una sola.
Este punto no tiene ningún aparato puesto, así que no está midiendo nada.
Todo lo que ha pasado aquí, junto: los datos raros suelen explicarse por un cambio de aparato o de sitio, y buscarlos en dos listas separadas no lleva a ninguna parte.
La vía por la que llegan las tramas: TTN, ChirpStack propio o un operador.
La clave sirve para hablar CON el servidor de red: mandar downlinks y leer la lista de dispositivos. Es distinta del token del webhook, que es para que el servidor de red hable con nosotros.
Trae la lista de la aplicación y propone un tipo para cada uno. No da de alta nada hasta que lo confirmes.
Cualquiera compatible con la API de OpenAI: DeepSeek, Qwen, o uno propio en tu red. Cambiar de proveedor son tres valores.
La lista se pide al proveedor en el momento. No hay ninguna guardada aquí: los catálogos cambian solos y elegir uno retirado falla cuando menos conviene.